Mi nombre es Andrea Subirá.
Mis orígenes se encuentran en un pequeño pueblo de Huesca llamado Graus. Hace cuatro años me mudé a Barcelona con el propósito de titularme como traductora de inglés y de japonés, y ahora que he terminado mis estudios he optado por la vía de la enseñanza para poder ampliar mis horizontes profesionales.
¿A qué me dedico? Creo que la respuesta a esta pregunta se convierte en una parte inseparable de nuestra propia persona: no puedo separar el "qué soy" y el "qué hago". En primer lugar, soy traductora. O eso es lo que certifica la Universitat Autónoma de Barcelona. Pero también soy secretaria y coordinadora de eventos en una empresa japonesa desde hace varios años. A veces, si se da el caso, también hago algún trabajo como técnica informática, o en help desk. Y tampoco puedo dejarme en el tintero mi experiencia en ilustración y en diseño gráfico.
Con el tiempo me he dedicado a probar diferentes disciplinas que me llamaban la atención. En este caso, le toca a la enseñanza.
Quiero ser profesora. No sé hasta qué punto es algo vocacional, no estoy segura de qué clase de profesora seré si algún día me dedico a tiempo completo a un trabajo como este. No sé si seré demasiado blanda, demasiado estricta, demasiado pesada. Pero sí que hay una cosa que es verdad y de la que estoy segura: me gustan las personas, y me gusta tratar con gente de otras culturas.
Partiendo desde esta base, siempre he pensado que ser hablante nativo de una lengua es un privilegio, y estoy convencida de que ofrecer a otras personas la lengua que conocemos es un verdadero regalo. ¿Pero por qué motivo? Porque la lengua nos ayuda a conectar con otras personas y con otras culturas, y de esta manera podemos abrir nuestro propio mundo y ampliarlo.
Por lo tanto, trabajar como profesora y difundir mi propia lengua me permitiría alcanzar dos de los objetivos sobre los que se construye mi vida: conocer a nuevas personas y viajar y conocer otras culturas in situ.
A lo largo de mis cuatro años de carrera he conocido a muchos extranjeros. En algunos casos hemos organizado clases particulares para ayudarles con su aprendizaje del castellano, o para hacer conversación entre dos o tres personas. Gracias a esta experiencia me he dado cuenta de que el mundo de la enseñanza es muy amplio, y que sólo con intentarlo no es suficiente.
Lo que espero de este máster es poder recibir la información que busco sobre cómo se enseña, cómo se pueden diseñar materiales que sean útiles y efectivos, y sobretodo quiero poder tener la oportunidad de poner todo esto en práctica en un futuro. Entre otras cosas, me gustaría mucho saber cómo se puede aplicar la tecnología y la informática a la educación, porque bajo mi punto de vista es un campo que se desarrolla muy rápido, y sin embargo no se explota tanto en el campo de la enseñanza como se podría hacer, empezando por sistemas para compartir y almacenar la información como aplicaciones directas al método y a la enseñanza en sí misma.

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