lunes, 26 de enero de 2015

¡Soy "tecnófila"!

El otro día se nos pidió en clase que hablásemos sobre si nos considerábamos "tecnófilos" o "tecnófobos".

En pocas palabras, siempre me he considerado tecnófila porque estoy convencida de que la tecnología es una herramienta que impulsa a la humanidad y hace que nuestra vida sea más fácil. Sin embargo, en el campo de la enseñanza siempre me he considerado una de esas personas que no quiere utilizar la tecnología, tal vez una "tecnófoba", o por lo menos una persona con tendencia a utilizar métodos más tradicionales.

¿A qué se debe esto? Bien, a pesar de que me encanta la tecnología y es una de mis principales puntos de interés, también considero que la mayoría de los profesores que he tenido no han sabido darle un uso adecuado a la mayoría de elementos que tenían a su disposición, y esa es una de las cosas que quiero comentar brevemente en este apartado.

Es innegable que la tecnología es un aliado a tener en cuenta a la hora del aprendizaje de lenguas. El uso de vídeos, grabaciones, actividades interactivas o la simple posibilidad de utilizar recursos basados en internet son una muy buena baza para apoyar al aprendizaje. ¿Acaso no es una especie de forma de "transportarnos" al lugar donde se utiliza esa lengua en cuestión, de poder facilitar a nuestros alumnos un español real, actualizado y en uso (al contrario de lo que vemos en algunos manuales de español)? Además, tampoco quiero perder de vista el hecho de que las tecnologías están cada vez más extendidas entre la gente y les resultan familiares e interesantes, especialmente entre los jóvenes (cuando hace unos diez años, por ejemplo, el uso de las tecnologías por parte de la gente joven no tenía punto de comparación con el que se le da ahora).

Sin embargo, antes he dicho que me consideraba "tecnófoba" y que tenía un enfoque más tradicional. Eso es porque considero que montar un powerpoint donde se recoge un montón de información y el profesor lo lee directamente de la pizarra ni es usar la tecnología ni es hacer nada. Solo es un método contraproducente que hace que los alumnos tomen la tecnología en clase como un método aburrido y ajeno a sus intereses.

Ese es uno de los motivos por los que decidí estudiar en este máster: porque vi que en el plan docente aparecía esta asignatura y es, probablemente, una de las que más me interesan. Quiero aprender a respaldar mi forma de enseñar con métodos apoyados en la tecnología, pero apoyados coherentemente.

¿De qué manera se podrá encontrar este equilibrio?